¿Habeís visto el corto sobre el Whatsapp y las parejas? Toda
exageración se queda corta con la realidad...y eso que ahora ya puedes ocultar
las horas de conexión y otras "pistas"... Este es el enlace por si
alguien quiere. https://www.youtube.com/watch?v=D5zaF61DeJQ
Pero no hace falta que padezcamos las
consecuencias del whatsappismo sólo en pareja y es que los solteros no estamos
tampoco a salvo de la locura colectiva que ha desatado la aplicación. En el
blog de las adicciones, hoy hablamos de una nueva adicción el Whatsapp.
Y no lo digo yo, que también soy una yonky
digital,ya hay estudios que advierten de una inferencia grave en nuestra vida
cotidiana por el mal uso, desinterés por la vida real e incluso cambios a nivel
neurológico. Mirando un poco por internet se puede consultar varias noticias y
hasta "test" de ¿cómo saber si soy adicto al Whatsapp? Del que yo
quiero hacer mi particular test:
¿Alguna vez has tenido ganas de no
conectarte, pero aun asi no has podido dejar de hacerlo? ¿Te crea ansiedad
esperar recibir un mensaje o tener que contestarlos?¿Mandarías a tomar por el
culo tu teléfono en más de una ocasión?¿Cuando te sientes solo escribes a todo
el mundo y desesperas esperando respuesta?¿Si te quedas sin batería es una
tragedia?
Como otras drogas que se ponen de moda, al
principio es divertida, en el caso de whatsapp económica de momento, además nos
proporciona placer, pues nos hace sentirnos acompañados o parte de un grupo,
aunque en realidad esto no sea del todo cierto.
No nos vamos a engañar, ha sido un gran
invento, su fin que es comunicarnos fácilmente lo cumple a la perfección y sería un
invento perfecto de no ser por su mal uso. Aun no hay una Asociación de
Whastapperos Anónimos en la que pueda decir:
-Hola, mi nombre es Laura y soy adicta al Whatsapp.
Todo empezó, cuando mis amigos lo empezaron a tener, decían que
era gratis y que todo el mundo lo tenía, que por qué no me lo pillaba. Había
también un chaval que me gustaba y que me lo había pedido...así que pensé, pues
¿por qué no?
Fue muy divertido, podía contactar con
todos mis amigos al instante, pasarles fotos, vídeos e incluso audios reales.
Teníamos grupos en los que podíamos hablar todos a la vez y al principio era
muy fácil ponerse de acuerdo para quedar y hacer planes. A la misma vez el
chico que me gustaba, no quedaba mucho conmigo, ni solíamos salir demasiado,
pero todos los días podíamos hablar por mensajes y mandarnos besos con
corazones. Había veces en que el móvil sonaba y el corazón se me desbordaba,
las pupilas se me dilataban y sentía felicidad y euforia cuando en la pantalla
aparecía su nombre. Parecía que nos conocíamos de mucho antes, era como si
escuchara cada “jajaja” y sintiera cada emoticono como real.
Pasaron los años, y a mis
amigos cada vez les veía menos...ya sabéis, nos hicimos mayores, el trabajo,
las parejas, planes de bodas y responsabilidades. Pero en el Whatsapp todos
seguíamos en línea, aunque ya era muy difícil hacer planes y nadie en el grupo
nos poníamos de acuerdo, ya sólo pasábamos fotos chistosas y competíamos por un
poco de atención.
Aquel chico que me gustaba, ya no se acordaba tanto de mí, dejó de
contestarme algunas veces y empezó a escribirme sólo de madrugada algunos fines
de semana. Cuándo nos veíamos apenas me saludaba o teníamos
relación. Me sentía transparente para él.
Pese a todo, no podía dejar de tener aquella ansiedad de no saber
cuándo iba a tener noticias de él, de mirar su última hora de conexión..Como si por ello, pudiera averiguar como estaba o algún detalle de su vida.... Esa
ansiedad también persistía con mis amigos, con los que notaba que se iba
desgastando la relación, apenas nos escribíamos para ver como estábamos. Prácticamente ya sólo tenía mensajes de tipos intransigentes a los que una
noche de borrachera di mi número “ya no te acuerdas de mi” “pasas de mi?” “ehhhhh
por qué no contestas”…Llegué a sentirme culpable de no contestar y a agobiarme.
¿De que sentía culpa? Era una especie de miedo a la soledad.
“So lonely” como dice la canción de The Police o lo que es lo
mismo, sola entre mucha gente, (en este caso sola entre muchos “contactos”) es como me llegué
a sentir. Hasta que decidí que DESINSTALAR WHATSAPP no era irreversible, podía dejar pasar un tiempo prudencial para
sentirme más fuerte emocionalmente y aprender a usarlo mejor.
No os voy a engañar, es el SEGUNDO día sin whatsapp y tengo mono…Mono como
cuando me quité de fumar. ¿Por qué tal síndrome de abstinencia si sólo son
mensajes? Y es que hasta que no lo desinstalas no eres consciente de lo que
DEPENDES de él.
La reacción de la gente, también me sorprendió, antes de quitármelo
definitivamente, envié un mensaje a algunos de mis contactos avisándoles de mi
decisión. Y hubo quien me llamó “tonta” , ”loca” , “que nadie se iba a acordar
de mí”, “A ver lo que duras…” “que por
qué no bloqueaba a ciertos contactos en lugar de desinstalar”…¿Qué pasa?¿Tan
grave e imposible es desinstalar y luego instalar una aplicación? Quizás vaya a
ser que es algo más adictivo que una aplicación.
Supongo, que la mayoría de las personas tienen whatsapp. Yo vivo
con algunos inconvenientes maravillosos desde que no lo tengo y es que se han
acordado de mí pocos, pero esos pocos se que les importo un poquito más. Ya no
recibo mensajes a todas horas, y por eso aprovecho más horas de trabajo y descanso, ya no
tengo mensajes de madrugada…pero tampoco tengo llamadas o mensajes suyos a
buenas horas.
Y es que una llamada o un momento valen más que mil whatsapp…



No hay comentarios:
Publicar un comentario